Así es nuestro mundo.

Como por ley natural tendré que realizar el último viaje, de no retorno, cuando me toque, me he aficionado a leer, ‘lo que pillo’, relacionado con la vida eterna. Y no crean que es fácil.

Y cuenta la historia que Dios incendió Sodoma por su maldad. Y también cuenta que antes de incendiarla le pidió a Abraham que le buscara diez personas buenas entre sus habitantes, no las encontró y Sodoma ardió.

Y otra historia cuenta que el gran guerrero Josué pide a Dios que no permita que se haga de noche antes de haber aniquilado a sus enemigos. Así mismo, cuenta que el Sol y la Luna se detuvieron ante sus plegarias hasta que todos los adversarios de Josué fueron hechos prisioneros o muertos. Y como en la Biblia se dice que el Sol se había detenido, el mundo, todo el mundo, creía que el sol se movía.

Sobre la formación del Universo, qué quieren que les diga, todo el mundo creía que la Tierra no se movía y era el centro del Universo, pero todas las propuestas que se hicieron para demostrarlo, y fueron muchas, durante muchos años, no cumplían todos los requisitos.

Hasta la llegada de Galileo Galilei,1564-1642 que fue un físico, matemático y astrónomo italiano que dedicó su vida a la enseñanza y la investigación a cerca de las leyes del Universo, asentando las bases de la astronomía y de la física moderna.

En una sociedad en la que la Iglesia frenaba cualquier forma de progreso científico, Galileo Galilei revolucionó el mundo de la física y la astronomía con unas investigaciones y descubrimientos avanzados para su época.

Así, demostró que el sol era el centro del sistema solar y que la Tierra giraba a su alrededor, estableció las bases para la metodología científica que seguimos utilizando hoy en día, inventó el telescopio moderno, permitió un increíble progreso de las matemáticas, etc. Y todo esto en un mundo que vivía todavía cegado por la religión.

“Y, sin embargo, se mueve”. Esta es la frase que, según la tradición, pronunció Galileo Galilei después de renunciar a sus ideas en un juicio ante la Santa Inquisición. Ahí, fue obligado a decir que la Tierra era el centro del Universo, algo que iba en contra de aquello que él había observado.

En 1633, a los 69 años, Galileo fue juzgado en Roma por incumplimiento de la censura establecida en 1616. Fue obligado a confesar su “crimen” bajo amenaza de tortura y, posteriormente, a negar la teoría heliocéntrica.

Después de rechazar sus ideas, la condena fue reducida a un arresto domiciliario, el cual duró desde 1633 a 1638, año en el que se quedó ciego y le fue permitido trasladarse a un domicilio que tenía cerca del mar. Sí, el final es triste.

Tengan un hermoso día.

En mi quinta 12-11-2022

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