La colonización de Marte

Antes de escribir ‘cosas de marte’, voy a  despotricar un pelín y comprobar si me tranquilizo.

 Antes que nada decir que Marte, por su cercanía, su color rojo y ser visible a simple vista siempre ha sido el planeta ‘novio’ de la Humanidad’. Todos los que hemos tenido la suerte de poder mirar la Luna con los pies en la tierra, también hemos mirado al planeta rojo y lo hemos hecho siempre con una mirada interrogante, era un misterio.

Cuando Galileo, ante las dificultades para ver y observar el firmamento, se le ocurrió construir el primer telescopio, en 1609, de forma artesanal, con 20 aumentos, con el que podía ver las estrellas,  la Luna y Marte, fue una revolución para todos los Astrónomos, que hasta este momento sólo eran mirones que no veian, fue una revolución, excepto para la Iglesia. Los eclesiásticos se negaron a mirar por el telescopio de Galileo.

A partir del telescopio de  Galileo se fue avanzando en el alcance y mejorando la definición pero, hasta que llegaron estas mejoras, la imaginación avanzaba más rápida que la visión, veían lo que no existía dando lugar a fantasías como los canales artificiales construidos por marcianos que la imaginación  ‘veía’ más inteligentes y más feos que los terrícolas.

Cuando los terrícolas de la época consideraron que todos los secretos visibles de Marte habían sido  descubiertos por el telescopio, que nació silencioso, en su deseo de seguir investigando para conocer qué decían, o como se comunicaban los imaginarios marcianos, el hombre inventó el radiotelescopio.

El primer radiotelescopio se construyó en 1937 con una antena de 9 metros de diámetro y su objetivo era escuchar las transmisiones de otras posibles civilizaciones residentes en otros planetas.

En la actualidad, es de sobra conocida la evolución del telescopio. No solamente por los centros de observación, cada día más potentes, instalados en el mundo, sino la posibilidad de conexión entre ellos sumando sus capacidades de observación. Modernamente, gracias al desarrollo de la tecnología, enviamos el telescopio al espacio en busca de nuevos mundos que ‘miramos’  y fotografiamos, desde el mejor punto de observación, como el telescopio espacial Hubble, puesto en órbita el 24 de abril de 1990, que se encuentra orbitando fuera de la atmósfera terrestre. Le seguirá, siempre para mejor, el James Webb actualmente en construcción.

Desde el punto de vista de su posible colonización por nosotros, los terrícolas, las condiciones atmosféricas que siempre se han dado en la Tierra para que apareciera la vida que conocemos no se dan en Marte. La proporción de gases de la atmosfera marciana son completamente diferentes a la Tierra. La carencia de mares regulatorios en Marte hace que la temperatura del día y la noche tenga grades diferencias y las tormentas de polvo son frecuentes y con periodos de actividad muy largos. Estas tormentas de arena, de tan larga duración, afectarían a los sistemas de generación y almacenamiento de energía eléctrica si va a ser producida por el sol. El agua, hay poca, salada, congelada de difícil utilización.

Una nave espacial sobre la superficie de Marte entró en  ‘hibernación’,  durante meses, por una tormenta de polvo que cubrió la superficie de sus placas solares haciendo imposible la recuperación de su batería durante este tiempo.

Conozco, sólo bocetos, de algunas ideas que se encuentran en fase desarrollo para, si llegara el caso, trasladar a Marte, que en mi particular modo de ver son de una gran complejidad y una duración de ‘para siempre’ de difícil mantenimiento. Por ejemplo, ensayan, aquí en la Tierra, una  vivienda y la agricultura herméticamente protegida que la tecnología está experimentando en una atmosfera artificial similar a la de Marte.  El riego seria por nube de agua atomizada, siempre la misma, que durante el día se evaporaría y durante la noche se recuperaría y el sol se conseguiría con diodos led que ya se utilizan en algunos invernaderos de la Tierra.

Sí, siento pavor cuando pienso que soy un novato en estos temas y estoy comentando el éxito de un proyecto en el que han participado miles de genios de diferentes disciplinas. Hago estos comentarios con mis miedos y alegrías celebrando los éxitos de nuestra especie y lamentando sus fracasos.

Estas son algunas de las razones, hay muchas más, por las que creo que vivir en Marte y desarrollarnos como marcianos seria a base de múltiples sacrificios y  artilugios críticos, de difícil mantenimiento. No creo que los descendientes de los futuros habitantes de Marte evolucionaran para vivir y desarrollarse en la atmosfera de Marte. Los cambios necesarios llevarían varios siglos. Recuerden los 6.000.000 de años que la Naturaleza, a pesar de ser sabia, tardó para que el home habilis evolucionara a home sapiens.

Que nadie piense que estoy en contra de la investigación. Hay que seguir investigando porque, sencillamente, es la llave de nuestro futuro como especie.

Tengan un hermoso día.

En mi Quinta 20-05-2021.

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