Anticuerpos

En mi relato de ayer, ‘Quizá sea una tontería’, incluí a nuestras bacterias como personajes para facilitar la comprensión del contenido del mismo. En el de hoy, las voy a mantener como protagonistas.

Todos los individuos, por pequeños que sean, necesitamos, para vivir, a las bacterias. Piense en las hormigas, las termitas se encargan de masticar la madera para que ésta sea procesada por sus microbios-ameba. Es una asociación para poder vivir de la madera. Las termitas quiebran la celulosa y consiguen el nitrógeno que necesitan para mantener a sus bacterias, y éstas se encargan de convertir la madera en azúcares y otros nutrientes que las termitas necesitan.

Los humanos no seriamos nadie sin bacterias, son nuestras defensas.  Los bebés nacen con ‘inmunidad pasiva’ que trasmite la madre al bebé, pero solamente perdura unos pocos meses. El bebé deberá generar sus propios anticuerpos (proteínas producidas por el sistema inmunológico) para combatir virus y bacterias.

De mayores, podemos imaginar, somos un montón de bacterias, mejor o peor, organizadas y por esta razón, no por herencia, existen personas muy bonitas (jajá, qué ocurrencia) y otras no tanto, depende de cómo se organicen.

En nuestro interior, con millones de bacterias de familias diferentes, en competición permanente para conquistar mayor propagación y protagonismo, es el lugar donde mandan, ordenan, prohíben, autorizan, se pelean y, a pesar de todo, las familias deben mantenerse en equilibrio.

En este momento, con el corona-virus haciendo estragos, es la demostración práctica de lo que ocurre cuando un organismo, en este caso las personas, no nos encontramos preparadas, con anticuerpos, para combatir este virus. El sistema inmunitario produce anticuerpos, una proteína producida por el sistema  cuando detecta sustancias dañinas, llamados antígenos como bacterias, hongos, parásitos y virus.

Pasen un hermoso día.

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