Un día más con coronavirus

Hoy, lo de siempre, leer los diarios, no creer lo que dicen por disparatado, imaginar que las cosas podían ser de otra manera y otras consideraciones que al final te cambian la cara de felicidad que apareció después de la ducha. Día soleado y frío con escasas posibilidades.

La primera en la frente, tenemos el corona virus que no sólo no nos deja vivir en paz, sino que también nos prohíbe relacionarnos con personas que no pertenezcan al mismo núcleo familiar. Es una genialidad, especialmente para personas que su núcleo familiar es muy reducido, ellos mismos, sin nadie más. Lo que estamos haciendo es vivir en nuestra particular trinchera, mientras, al enemigo lo imaginamos.

Tristeza grande, porque el día tiene escasas posibilidades, es ver, porque lo estamos viendo, el desorden que reina en nuestro país para hacerle frente, o la guerra, al corona virus. Según mi particular criterio, lo que estamos haciendo, todos no, es seguir el mandato del gobierno. Estaríamos más tranquilos y seriamos más obedientes si, lo que tangamos que oír, lo oímos del Portavoz de un Comité de Científicos que, lógicamente, debe ser el mejor científico en la materia.

Ahora, a falta de una voz científica, la misma para todos, cada medio, Radio y Televisión, buscan un científico para que nos cuente su versión de la situación y, lógicamente, su  apreciación no siempre  es coincidente con la de los demás. Más confusión, más desobediencia y aparición, cada vez más, de negacionistas.

Esta situación crea confusión e incredulidad dando lugar a que, una gran mayoría, no cumpla con las normas establecidas, distancia, mascarilla, reuniones, etc. facilitando la propagación y aparición de nuevos focos.

Tengan un hermoso día.

En mi Quinta 17-1-2021

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