El poder de las pequeñas cosas

Hola, hoy es lunes y a pesar que no me gusta el día lunes no me queda otra que pasar por él si quiero llegar al sábado. El viernes también es un día con encanto.

Les cuento  que el sábado, después de atender mis compromisos de fin de semana, almuerzo con amigos, visita al refugio y al supermercado, que es mi recorrido de casi todos los sábados, al llegar a mi casa sentí dos necesidades al mismo tiempo, una, la mas importante, seguir con la lectura del libro ‘La dieta del delfín’ que me tenia ‘picado’ . Dos, ponerme cómodo despojándome de la ropa de abrigo, hacia un sol esplendido, viento en calma  y 18º.

Así que, calzado con zapatillas y un viejo, pero comodísimo y querido jerséis, me instalé  relajadamente en mi terraza ‘Cuatro Vientos’ a disfrutar de la lectura  al amparo de la vivienda, con los pies al sol y la cabeza a la sombra. Me encontraba comodísimo e imaginaba lo que iba a disfrutar con lo que, durante toda la mañana, había estado idealizando, seguir con la lectura de ‘La dieta del delfín’  que lo dejé el viernes, en la pág. 103 de 338. cuando me encontraba  ‘muy picado’. Cuando me encontraba disfrutando, de acuerdo con lo imaginado, hice un movimiento, no recuerdo para qué, y las gafas, que sólo utilizo para leer, cayeron al suelo y se rompieron. ………dita sea!, cómo una cosa tan pequeña me pudo ‘jorobar’ lo que, para mi, era una mañana de lujo.

Esta mañana he ido a la óptica, me las han reparado y a medio día las tenia operativas. Las he estado ‘probando’ durante dos horas y sí, funcionan pero sigo ‘picado’. Esta noche termino con la lectura.

Pase un hermoso día

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